viernes, 19 de octubre de 2007

Aficiones

Si hay dos grandes aficiones que le encantan a Hugo, una son las motos, su supermoto Moltó, qué gran invento. Y otra es el agua, le encanta nadar en la piscina.

Desde su primer año de guardería le llevan todos los viernes a la piscina, y de verdad, es sorprendente como en tan poco tiempo el tío ha aprendido a desenvolverse tan bien en el agua. Al principio lloraba un poco, pero desde los primeros días era muy gracioso ir a verle a la pisci y ver como el tío tragaba agua a montones porque se pasaba los tres cuartos de hora de piscina partiéndose de risa.

Luego está su afición a las motos, desde muy pequeñito le han llamado la atención las motos. Siempre que ve una por la calle la señala y hace el típico ruido: "BRRRRRMMM"!!!, luego en cuanto se ha hecho un poco más grande y puede manejar una de esas "motos destroza piernas", le hemos comprado una... y no se apea el tío. La tenemos en la puerta de casa, y es salir a cualquier sitio y tener que ir en la moto.
Luego además están las carreras que se echa por la urbanización con sus amigos Marcos y Martin... vaya tres, pero eso ya os lo contaré otro día...
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Su primer cumpleañoas

Llevábamos semanas preparándolo, invitamos a un montón de gente a la Academia, así además de celebrar su cumple le enseñábamos el local recién adquirido, a todos los allegados.

La verdad es que había de todo y muchísima gente, sobre todo, para pasar un rato agradable. Estaban familiares, amigos, etc... y muchos amiguitos para Hugo, incluido su primo Alejandro, su amiga Alba, etc...

Como es normal le hicieron infinidad de regalos de todo tipo, pero sobre todo ropita y juguetes.

En esta época ya empieza a andar el solo o mejor agarrándose de la manita para no caerse, eso sí, el chupete sigue sin soltarlo ni para beber. Es muy chupetero.

Lo recuerdo como un día muy especial, con tarta de Goofy incluida, que por cierto estaba riquísima, y aunque aun no se entera de lo que es soplar las velas, parece que se lo pasa bastante bien, guarreando un poco con la tarta.

Bueno, después de la paliza había que recoger todo y dejar la Academia perfecta para las clases del lunes... y al enano esperando a su segundo cumpleaños... que sería bastante más movido como os contaré en breve...
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martes, 16 de octubre de 2007

Su primer verano

El primer verano con Hugo fue muy especial.
Estuvimos en Asturias, un lugar en el que ya hemos estado y es de los sitios que más nos gustan de España, sino el que más. El sitio en concreto se llama Nueva Llanes y en el hotelito que estábamos nos trataron de maravilla, además que de que Hugo era el rey de la casa.

El agua le encanta al pequeñajo, y le encantaba estar en su piscinita de plástico al borde de la playa y por supuesto meterse con su mamá o su papá al agua un buen rato y eso que el agua del norte ya os suponéis como está.

Vamos, solo le faltaba disfrutar, como sus padres, de lo bien que se come en Asturias. Te pones hasta arriba y no es muy caro.

Todos los días había algo que hacer; que si visitar esa playita escondida, que si hacer una excusión a los lagos de covadonga, que si visitar ese pueblecito tan chulo... y el tío tan pancho, parece que le encantaba hacer excursiones con nosotros.

La verdad es que los tres lo pasamos realmente bien, y él se portó muy bien, si hasta se leía el periódico con su padre por las mañanas.

Qué rápido va creciendo!!!

Después de que pasan los primeros días en casa y ya le vas pillando el truco y se van ajustando los horarios, aunque siempre hay excepciones, empiezan las "sorpresas". Y es que desde que nace el peque va aprendiendo superrápido. Hugo, ya a los tres meses echó su primera risa, bueno, más que risa, carcajada. Por eso siempre decimos que ha sido un niño muy simpático desde muy pequeño, en seguida tiene una sonrisa para ti, aunque, todo hay que decirlo, también tiene su caracter.

Era muy curioso ciertas costumbre que tenía y que todavía conserva, sobre todo al dormir. Necesita estar cerca de alguien, normalmente su madre, para, a la hora de dormir, poder acariciar la cara y sobre todo coger la oreja de la persona que tenga al lado. De esta forma se queda el tío frito en dos minutos.



Empezaba ya a tener sus "amiguitos", por ejemplo los patitos con los que se bañaba todos los días, o su amiga la ardilla que le daba en la cara con el rabo y le hacía partirse de risa.
Todo hacía indicar que estábamos ante un verdadero figura...
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martes, 11 de septiembre de 2007

Los primeros días en casa

Llegas a casa de un viaje muy especial, y en vez de maletas traes a alguien que te va a acompañar durante mucho tiempo.

Su habitación está ya preparada, recien pintada, todo nuevo y especial, como especial es la personita que viene contigo.

Poco a poco vas fijando los horarios de las tomas, más o menos te habituas a sus horas de sueño, la idea es: procura dormir cuando él duerme, de otra forma no vas a descansar.

Aun así, cuesta, claro que cuesta, despertarse en medio de la noche, medio dormido porque "le toca", y hay que cambiarle, darle el pecho (la madre, se entiende) y otra vez a intentar dormirse y que se duerma, a ser posible en la minicuna que tienes al lado de la cama y no en tus brazos, si no, lo llevas claro...

Duerme un montón el tío, y come otro tanto, de hecho cuando acaba de "desinflar" a la madre hay que darle algún biberón que otro.
Uno de los mejores momentos es el baño, le gusta mucho, pero claro hay que poner la habitación a una temperatura importante para que el enano no pase nada de frío.

Todo es muy duro, pero cuando lo tienes en brazos unos minutos se te olvida todo y te das cuenta que estás delante de lo más importante de tu vida.

Le hacen un montón de regalos, de ropa, juguetes...es el rey de la casa y lo será durante mucho tiempo...

martes, 28 de agosto de 2007

En el hospital



Los primeros días son siempre emocionantes aunque tampoco te enteras de mucho, entre el ajetreo de gente y que apenas has descansado, además de que te tienes que preocupar ya de dos; de la madre y del hijo.

Es increible la sensación de la primera vez que lo tienes en brazos. Te mira con esa cara de desprotegido, como si te pidiera que le guardaras siempre de todo lo malo que le puede pasar.

Lo primero que me llamó la atención es lo poco que pesan, son tan pequeños... luego está la madre, que está hecha polvo la pobre, totalmente destrozada y aun así con muchas ganas de ver, tocar, acariciar a su hijo...

Recuerdo que el primer día había un montón de gente con ganas de ver al "peluso". Y es que llamaba la atención, con tanto pelo, con la piel toda arrugadita... y es que el enano se había pasado diez días de más en la tripa de mamá, así que ahora tendría que mudar toda la piel.




Al principio dormía mucho, era solo comer y dormir, bueno eso y todo lo que implica cambiarle de pañales cada tres por cuatro. Me llamaba la atención que era supersensible al ruido; cuando estaba durmiendo y alguien cerraba la puerta o hacía cualquier pequeño ruido, se sobresaltaba muchísimo.




Bueno, fueron pasando los días en el hospital, con su primer baño, sus primeras tomas de pecho, sus primeros lloros, algún que otro biberón... en fin, una paliza para los padres, pero compensa solo verle dormir a tu lado. Y llegó la hora de volver al hogar, por primera vez somos tres en casa, tengo una sensación de tranquilidad interior indescriptible, una sensación de que todo empieza de nuevo.

viernes, 24 de agosto de 2007

El parto

Lo normal, lo que ves en las películas, lo que oyes a la gente, es que el parto, sobre todo del primer hijo, sea algo no solo emocionante, sino estresante por las prisas, las carreras, el ahí no llego, el tengo que coger un taxi, el son las tantas de la madrugada, etc... En nuestro caso no, fue un parto de lo más tranquilo, al menos en ese sentido.

Es curioso como 20 días antes la ginecóloga nos decía: "Uy, tú no llegas al 14 ni de broma, tú estás ya casi para dar a luz". Estamos hablando del 2 de Septiembre, bueno, pues llega el 14 y nada, el 18 y nada... total, que en una de las últimas visitas nos dicen que si el 23 no ha salido, que tenemos que presentarnos en La Paz, para provocar el parto.

Así que, dicho día nos levantamos tranquilamente, preparamos todo como el que se va de viaje, y bastante tranquilos, dada la situación, nos dirigimos al hospital.
Allí ya están todos los abuelos, vamos han hecho guardia allí por si acaso ese día no abrían La Paz. Y empieza un día que iba a ser realmente largo.

Primero empezamos con una nueva exploración para ver la dilatación que tenía María, y luego a subir a la habitación a ver como va la dilatación.

Llega la hora de comer y los abuelos desaparecen, parece que esto va para largo, así que me bajo a comer algo. Cuando le doy el primer bocado a la hamburguesa, llamadita de móvil, ES MARIA!!!!!. Que me suba, que la pasan al paritorio!!!!


Venga, no querías prisas, pues hala, para arriba volando, ya la han pasado a una de las salitas del paritorio, lo cual, aunque se pueda deducir lo contrario, no implica que quede poco para dar a luz, implica que queda menos... Te ponen una bata verde y una especie de plásticos en los pies. Sí, quedas bastante ridículo. Y a esperar.

Llamada de nuevo a los abuelos, para fastidiarles la siesta más que nada, y vuelta a empezar.
Eso sí, ahora hay un control más exhaustivo de como va la madre y de como va el niño, pues vas viendo como avanza la dilatación (y los dolores de la madre a la que la epiretal le hace el mismo efecto que una Coca-Cola) y las pulsaciones de Hugo.

Bueno, ya se acercan las 10 de la noche y tras varias idas y venidas de médicos, por fin uno te dice que, aunque habría posibilidades de parto natural, pues parece que ha dilatado bastante y que el peque ya se digna en salir, que mejor para todos hacer una cesárea. OK, tú eres el profesional macho.
Así que comunicación a los abuelos y más nervios, por supuesto. Finalmente, a eso de las 10:20 el abuelo Antonio y yo oimos un peque llorar, solo puede ser Hugo pues María es la única que ha entrado, respiramos más tranquilos. Sale el enano, se nos saltan las lágrimas a algunos, qué emoción!!! Y se lo llevan al "nido". A los pocos minutos sale la madre, todavía un poco KO por el esfuerzo, le contamos que el peque está muy bien y se la llevan también a la habitación, pero esa noche no verá a Hugo, lo cual la entristece bastante.

Hala, a dormir los tres que ha sido un día un poco largo...Mañana será otro día, bueno para alguno será su primer día.